Diabetes
La diabetes es un desorden metabólico, debido al cual el cuerpo no es capaz de regular adecuadamente los niveles de glucosa en sangre. En función de los motivos por los que este control presente en el organismo falla, se distingue entre dos tipos de diabetes. En la diabetes de tipo 1, el cuerpo pierde la capacidad de producir la hormona insulina, que es el principal regulador de los niveles de glucosa en sangre. Entre el 5 y el 15% de todos los diabéticos están afectados por este tipo de diabetes, que suele aparecer antes de que la persona cumpla 40 años de edad. En cambio, en la diabetes de tipo 2, el cuerpo no produce suficiente insulina o las células diana dejan de responder a la hormona (un fenómeno denominado “resistencia a la insulina”). Es esta forma, la de tipo 2, la que afecta a la inmensa mayoría de los diabéticos: la padecen entre el 85 y el 95% de ellos. Aunque suele presentarse después de que la persona haya cumplido los 40, cada vez hay más adolescentes y niños a quienes se les diagnostica diabetes de tipo 2. El tratamiento para ambos tipos de diabetes comprende una alimentación sana y equilibrada, así como ejercicio físico. Además, los diabéticos con diabetes de tipo 1 necesitan inyecciones diarias de insulina. No existen pruebas de que el consumo de azúcar esté asociado al desarrollo de algún tipo de diabetes en personas sanas. No obstante, en la actualidad sí que existen pruebas fehacientes de que la obesidad y la inactividad física incrementan la probabilidad de desarrollar diabetes mellitus de tipo 2. A menudo resulta necesario reducir el peso corporal, y ese es el objetivo dietético más importante que deben lograr quienes padecen diabetes mellitus de tipo 2 y quienes tienen un riesgo alto de desarrollar dicho tipo de diabetes. El consumo de una gran variedad de alimentos con carbohidratos es aceptable como parte de la dieta de todos los diabéticos, y la inclusión de alimentos con índices glucémicos bajos se considera beneficiosa, ya que ayuda a controlar el nivel de glucosa en sangre. En las recomendaciones sobre el tratamiento de la diabetes mediante la alimentación, se hace hincapié en la necesidad de aumentar la ingesta de fibra alimenticia y se permite la inclusión de pequeñas cantidades de azúcar de mesa en la dieta. En el caso de las personas con diabetes, la inclusión de una pequeña cantidad de azúcar en una comida apenas afecta a sus concentraciones de insulina o de glucosa en sangre.
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